lunes, 25 de enero de 2010

EL MUSEO (I)

Es la hora. Justo cuando te levantas con el clásico mini ataque al corazón provocado por tu estridente despertador, irritación matutina, levantas la persiana y lo ves todo gris. Es la hora.
Cuando llueve fuera me empatizo con la lluvia, no sin antes repetir para mí un par de veces gracias, gracias que hoy no tengo nada que hacer. Después me siento, de pie, y pienso. Me escurro por dentro.
El significado del arte empieza con la obra en misma. Pero soy de la idea que hace falta un tsunami de ideas, diarreas mentales previas antes de la obra en si misma.
El primer espectador es el propio artista. Como lenguaje que es el arte, se puede leer. Lectura y goce no son sinónimos. Es necesario por tanto, conocer los recursos estilísticos, símbolos y sistema del lenguaje para poder transcribirlo.
Para muchas culturas el arte no existe, pero lo que sí es universal es la concepción estética. Ahora bien,¿¿ es sano encerrar el arte en un espacio y nominalizarlo?? En realidad, lo natural hoy día no existe, ni siquiera podemos imaginarlo. Supongo que la verdadera utopía de nuestros tiempos de ultraeficacia, rapidez, precisión y modernidad es llegar a algo verdaderamente natural. Ni el sexo. Todo está manchado o si no, transgredido en cierta manera.
Una vez escuché que la palabra museo proviene de musa, de las musas. Aquello anhelado por cualquier artista. Picasso decía siempre, “ que las musas te pillen trabajando”… inspiración… Cierto que no he contrastado la información, y sencillamente es porque no quiero saber que no es real. Me gusta la idea. Le da algo de magia al museo en si mismo. Así supongo que sientes más magia al entrar y contemplar lo que hay dentro, decepcionante a veces, descubridor otras…
Y es que los museos me cargan un poco. Se supone que el arte es libre, que pertenece a los humanos, pues lo realizamos nosotros, pues dejémoslo libre, cuidemos de el, pero no encerrándolo. ¿Difícil? Cuestión de educarnos… pero bueno, este es otro tema.

Centrándome en la modernidad y utilizando la ilustración como motor parte mi museo.
De la efervescencia, el entusiasmo. Se vuelve a la calma. Momento de freno.
























El estilo va intrínsecamente unido a nosotros. Todos somos independientes, únicos. Pero intentamos agruparnos. Y no es solo falta de autonomía, nos gusta ponernos etiquetas que nos proporcionen información visual.Es una manera de identificarnos. ¿Quién eres? ¿Qué puede esperar de ti?
Sin embargo, al entrar en el tema artístico, el estilo nos señala, nos diferencia. Con el paso del tiempo descubrimos quieres somos, a partir de ahí comunicamos y contamos.
































































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