martes, 4 de mayo de 2010

1 comentario:

  1. Sobre los cimientos hubo arenales y fuego,
    promesas de un nuevo despertar.
    Empezamos a caminar cogidos de la mano del olvido,
    como queriendo volver a ser niños.
    Jugábamos en un barro perenne,
    y habitábamos formas divinas de creación.
    Un amanecer abrimos los ojos,
    y todo era plateado,
    y también nos parecía bello.
    Algunos hablaban de dimensiones,
    las calles estaban repletas,
    los jardines parecían de metal.

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